Marzo 28, 2008
“El mensaje de la Cena del Señor”
Por Pr. Jorge Mata.
La Cena del Señor es el rito en el que recordamos el sacrificio expiatorio de Cristo Jesús. Se nos invita a:
- Hacer memoria. (1 Cor. 11:25)
- Anunciar (1 Cor. 11:26)
- Esperar (1 Cor. 11:26)
- El hacer memoria nos traslada al pasado, hacia el sacrificio hecho por nosotros en la cruz. Así como
la pascua recuerda la liberación de la esclavitud de Egipto, la Cena del Señor recuerda nuestra
salida del pecado y su esclavitud.
- Anunciar, apunta al presente. Debe ser la obra de todo discípulo de Jesús, el anunciar las buenas
nuevas de salvación mientras esperamos su glorioso regreso.
- La espera nos proyecta al futuro, “hasta que El venga...” (1 Cor. 11:26). Ese es el deseo de todo
cristiano; poder ver y estar con Aquel a quien hemos esperado y en quien hemos creído.
La Cena del Señor entonces, nos presenta un mensaje pasado, presente y futuro, que nos recuerda de
dónde salimos, por qué y para qué estamos aquí y hacia dónde vamos. Es interesante ver que este
concepto responde a las tres preguntas fundamentales de la humanidad: “¿De dónde vengo?; ¿Quién
soy?; ¿A dónde voy?”
Todo ser humano que participa de la Cena del Señor puede responder a las preguntas que han
cautivado la mente de hombres y mujeres por siglos sin encontrar una respuesta que llene su vacío.
Gloria demos a Dios porque nosotros sí encontramos la respuesta: JESUS, es la única respuesta a toda
inquietud humana y solo El da sentido a la vida.
Marzo 22, 2008
“Danos una señal”
Por Pr. Jorge Mata.
La incredulidad, parece ser una característica del ser humano. En Edén, Adán y Eva, no fueron firmes en
su creencia del Dios verdadero y cedieron al engaño del enemigo. Muchos profetas, a pesar de haber sido
instruidos directamente por el Señor para dar un mensaje, dudaron de su llamado y, vemos en el
evangelio de Mateo, que una situación similar se produce. Un grupo de fariseos y saduceos vienen al
Señor a pedir una señal. Es importante mencionar que estas dos sectas eran enemigas; los saduceos,
cedían al poder gobernante para mantener su status, mientras que los fariseos, buscaban la liberación del
yugo romano. Es claro, que su odio por Jesús era el elemento unificador entre estos grupos
ideológicamente opuestos. Señales sobraban para que cualquier persona que las contemplaba se
convenciera de que Jesús era el Cristo, el Mesías prometido. Así, como en los días de Jonás la señal fue la
predicación del profeta, en los días de Jesús, fue su predicación y vida, la mayor señal que el mundo
podía recibir. ¿Cuál es la señal hoy? Sigue siendo la misma, la manifestación de la vida de Cristo en el
hombre por medio de Su Palabra y la transformación que realiza en la vida de los hombres que lo siguen
de corazón; el carácter de Dios manifestado al mundo por medio de sus siervos, es la mayor señal que el
mundo necesita. ¿Has pedido a Dios alguna señal? ¿Has dudado alguna vez de la divinidad de Cristo y
como aquellos hombres has dicho: “dame una señal y entonces creeré”? No permitamos que el enemigo
nos nuble el entendimiento y nos haga venir a Jesús con un pedido similar. Tal vez, la señal que el Señor
tiene en este lugar es usted mismo; El está deseoso de que seamos esa luz maravillosa que ilumine al
mundo, que llene la tierra de Su resplandor admirable y libere a muchos de las tinieblas espirituales en
que se encuentran. El mundo hoy dice: “Danos una señal”, oremos para que esa petición encuentre
respuesta en cada uno de nosotros.
Marzo 8, 2008
“Una cosa te falta”
Por Pr. Jorge Mata.
En el evangelio de Marcos leemos del encuentro de un joven con Jesús. Este hombre expresa un deseo de
conocer a Cristo y viene a El a prisa, pero, ¿cómo era este muchacho?
“El joven que hizo esta pregunta era uno de los gobernantes. Tenía grandes posesiones y ocupaba un
cargo de responsabilidad... Su corazón ardía de amor por el Salvador. Sentía deseo de ser su discípulo”.
DTG. 477.
Al examinar sus características, vemos que hay muchas que se pueden encontrar en varios de nosotros. El
relato nos dice que lo llamó “Maestro bueno” (Marcos 10:17) ¿Es Jesús para nosotros solo eso, un
“Maestro bueno”, que admiramos, pero que no obedecemos totalmente? Evidentemente, este joven tenía
un vacío en su vida y vino a Cristo para llenarlo, y después de que el Señor le muestra que lo que él
pensaba era suficiente para la salvación no lo es (guardar la Ley), Jesús le presenta su verdadera
condición pero, no sin antes “mirarlo con amor” (Marcos 10:21) Jesús nunca nos dice algo que El sabe nos
va a doler sin antes demostrarnos su infinito amor y preocupación.
“Una cosa te falta”, le dijo al muchacho; lo que le faltaba era renunciar a los dioses de este mundo. ¿Qué
cosa te falta? ¿Qué cosa me falta? ¿Hemos visto alguna vez a Jesús a los ojos? ¿Hemos visto esa mirada de
amor eterno pidiéndonos abandonar alguna práctica que nos está alejando de El? ¿Son las riquezas más
preciosas que la salvación? Casi puedo oír el eco de sus voces decir fuertemente “NO”. Entonces,
¿porque el joven las prefirió? La respuesta es; porque vivía una religión de “forma”, y no “práctica”. No
siempre lo que Dios nos dice, nos agrada. No siempre la respuesta a nuestras preguntas son las que
esperamos. Tal vez, el Señor hoy nos esté haciendo un llamado a renunciar a esa “cosa” que lenta pero
seguramente nos está llevando a la perdición. ¿Cuál será el final de nuestro encuentro con Cristo? , no lo
sé, solo sé que El nos ofrece ¡algo mejor!
Marzo 1, 2008
“Esas pequeñas cosas...”
Por Pr. Jorge Mata.
Todos nosotros, como miembros de iglesia tenemos una responsabilidad que desarrollar dentro del
cuerpo de Cristo. En la iglesia primitiva podemos observar lo antes dicho en la diversidad de dones y su
aplicación por parte de los miembros de la entonces iglesia naciente. Muchos de ellos lo hicieron de una
forma humilde y en algunos casos silenciosos. No sabemos sus nombres, ni el alcance de su ministerio,
pero, su aporte tiene consecuencias hasta nuestros días. Veamos el ministerio de Andrés. Andrés fue el
que trajo al niño con los cinco panes y los dos peces que alimentaron a más de cinco mil personas
después de que el Señor los multiplicara. (Juan 6:8-12)
Andrés fue el que después de su encuentro con Jesús, trajo a su hermano Pedro al Salvador. (Juan 1:
41,42). También trajo a unos griegos a encontrarse con Cristo. (Juan 12:22)
De Andrés no tenemos ningún evangelio del cual se citen trozos de memoria, ni siquiera una carta corta.
Tampoco se paró frente a multitudes para pronunciar un sermón que estremeciera los corazones de
miles, pero, Andrés, traía personas a Cristo. Con sencillez, pero con constancia y poder de lo alto, Andrés
era un hombre que aprovechaba cada oportunidad que se le presentaba para impartir las buenas nuevas
de salvación. Andrés siempre andaba “buscando” almas para el Reino, “oraba” por esas personas, las
“invitaba” a venir a Jesús y las “traía” al Señor. Si cada uno de nosotros fuera un “Andrés”, posiblemente
la obra en el mundo ya se habría terminado, y estaríamos ahora mismo disfrutando de la patria celestial.
Si cada uno de nosotros se dispone a: BUSCAR – ORAR – INVITAR – TRAER, nuestra iglesia crecería a
niveles insospechados y seguramente, la venida del Señor estaría mucho más cerca. Imitemos el ejemplo
de Andrés, y hagamos un esfuerzo por ver en cada persona que se cruza en nuestro camino, un candidato
para el Reino de los cielos.
Febrero 23, 2008
“Cómo tener un hogar felíz”
Por Pr. Jorge Mata.
Cuenta una historia que un día en que el obispo Ryan administraba la confirmación a un grupo de
jóvenes, le preguntó a uno que se veía nervioso: “¿Cómo define el catolicismo el matrimonio?” El joven
respondió: “Es un estado de terrible tormento que deben soportar aquellos que se ven obligados a entrar
por un tiempo, y que les prepara para un mundo mejor.” “No, no”, te has confundido, nos has dado la
definición de purgatorio” dijo el párroco. “Déjelo”, sonrió el obispo, ¿cómo podemos nosotros dos saber
si el muchacho tiene razón o no?”
Tristemente, el hogar de muchos hoy en día encaja perfectamente con la definición antes dada. El
panorama que nos ofrece el mundo actual es sumamente desalentador y parece indicar que la institución
del matrimonio está condenada a desaparecer. Nosotros sabemos que esto no será así porque es una
institución de origen divino, y lo que procede de Dios no tiene fin. El problema, quizás, está en lo que los
hombres hoy día consideran como la fuente de la felicidad matrimonial: posesiones, status social,
reconocimiento público, etc. La felicidad matrimonial depende exactamente de los mismos elementos
que nuestra salvación personal. En 1 Corintios 13 encontramos dos palabras que se repiten
constantemente: “todo” y “amor”. Y es que donde hay AMOR , TODO se puede enfrentar y soportar, de
la misma manera que nuestro amor por Cristo nos hace seguir adelante en nuestra vida cristiana a pesar
de las dificultades.
El amor de Dios es eterno, y nuestros matrimonios también lo serán si esa FUENTE de amor infinito
mora en nuestros corazones. El Señor ha designado a hombres y mujeres para que perpetúen el diseño
edénico de lo que debe ser una familia. Nosotros, como creyentes en la Palabra de Dios sabemos la
responsabilidad que inmerecidamente llevamos, la de mostrar al mundo que aún en estos tiempos
difíciles existen pequeños vestigios de lo que fue, puede ser y será, un hogar feliz.
Febrero 16, 2008
“Bueno en gran manera...”
Por Pr. Jorge Mata.
El relato bíblico nos dice que Dios, al terminar su obra de creación vió que todo lo que había hecho era
“bueno en gran manera” (Gen. 1:31) ¿Por qué razón nuestra realidad difiere mucho de esas palabras?
Vivimos en un mundo de sufrimiento y dolor humedecido por lágrimas que brotan de corazones
angustiados. ¿Es Dios el causante de esto también? La Palabra de Dios nos dice: “He hallado esto: Que
Dios hizo al hombre recto, pero él se complicó con muchos artificios.” (Ecles. 7:29) Comprendemos
entonces, que el plan original del Señor para el hombre fue distorsionado por la acción humana de
desobediencia y no por voluntad divina. Ciertamente, el Enemigo de las almas engañó a nuestros
primeros padres pero, la elección es nuestra hasta el día de hoy. El clamor del apóstol sigue
escuchándose de los labios de muchos: “¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?”
(Rom. 7:24) La respuesta brota de las páginas sagradas como una fuente inagotable de esperanza: “En
ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos
ser salvos.” (Hech. 4:12) Sólo Jesús tiene el poder para librarnos de este bache doloroso en la historia del
universo. Solo si mantenemos nuestra mirada fija en El, podremos caminar por este mundo no con
nuestros ojos puestos en las evidencias del poder del mal, sino, en la esperanza bienaventurada del
regreso de nuestro Señor y salvador Cristo Jesús. Dios promete volvernos a ese lugar maravilloso que El
diseñó para sus hijos, y todo lo que vivimos hoy dejará de ser para siempre.
“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni
dolor; porque las primeras cosas pasaron.” (Apoc. 21:4).
Busquemos a Dios hoy que tenemos la oportunidad de entregar nuestro ser, hoy que tenemos vida, hoy
que podemos escoger volver a El; esto sí es bueno... en gran manera.
Febrero 9, 2008
“Vuestra tristeza se convertirá en gozo ”
Por Pr. Jorge Mata.
El dolor y el sufrimiento es algo que este mundo experimenta desde la caída de nuestros primeros
padres. Llega como un intruso para romper con el fluido recorrido de nuestra vida. Debemos ser
conscientes de que como humanos tenemos limitaciones, principio y fin. (Ecles. 7:2,3; Sal. 39:4), y es por
eso que necesitamos acercarnos a una fuente de poder infinito y amor incondicional. La Palabra de Dios
nos dice: “Muchas aflicciones puede tener el justo, pero de todas lo libra el Señor.” (Sal. 34:19) El escritor
J.R. Miller dijo: “Muchas de las alegrías más dulces de los corazones cristianos son cantos aprendidos en
la amargura de las pruebas. Muchos temperamentos fríos, helados, se tornan cálidos y tiernos por las
penas que los quebrantan.” Ciertamente, las más duras pruebas pueden ser utilizadas (no enviadas) por
Dios para refinar y purificar nuestro carácter. En Hebreos 12:11 se nos dice además: “Es verdad que al
presente, ninguna disciplina parece ser motivo de gozo, sino de tristeza, pero después da fruto apacible
de justicia a los que en ella son ejercitados.”
Es en los momentos de dolor, cuando Cristo más cerca esta de nosotros, y es en esos mismos momentos
cuando más cerca debemos estar los unos de los otros como hermanos. En gran cantidad de ocasiones, las
palabras sobran, lo que necesitamos es un abrazo, una mano sobre el hombro, una mirada de amor y
comprensión...
Respuestas a la gran pregunta: “¿por qué?”, es imposible dar en este lado de la eternidad, pero nos
queda una consuelo: “Os aseguro que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará. Vosotros
os entristeceréis, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo.” (Juan 16:20) Hasta ese esperado día
sabremos la respuesta a muchas de las interrogantes que hoy nos agobian, y el gozo prometido estará con
nosotros para siempre.
Falta poco, y ese día vendrá...
Febrero 2, 2008
“Os haré pescadores de Hombres”
Por Pr. Jorge Mata.
Después de un día de trabajo normal para los discípulos, este grupo de pescadores vuelve a la playa sin
fruto de su labor. Cansados, decepcionados por la infructuosa salida al mar, comienzan a recoger sus
redes. Mientras esto sucede, Jesús se ve rodeado de una multitud de personas que muy temprano
vinieron a oir de El. Después de predicar a la gente, pide a los experimentados pescadores volver al mar
y echar las redes una vez más. Los hombres comprenden que El no conoce de pesca y esta pidiéndoles
hacer algo que no tiene mucho sentido, sin embargo, ellos lo hacen y vuelven con la mayor pesca que
sus ojos habían presenciado. “Mediante el Espíritu Santo, esa voz que hablaba desde el barco de pesca en
el mar de Galilea, sería oída e infundiría paz a los corazones humanos hasta el fin del tiempo.”(1) ¿Qué
hizo que los discípulos obedecieran la indicación del Maestro a pesar de que sabían que les estaba
pidiendo algo opuesto a sus conocimientos como pescadores?
“Pero Jesús había dado la orden, y el amor a su Maestro indujo a los discípulos a obedecerle.”(2) ¿Qué
deseaba Jesús mostrar a sus discípulos con este incidente? :
- Hasta ese momento ninguno de ellos había abandonado totalmente su antiguo oficio.
- Dios espera cooperación al comunicar Su gracia.
- Dios espera que veamos más allá de las limitaciones humanas y dejemos que El actúe
milagrosamente.
¿Tenemos una barca vacía? Permitámosle a Jesús hacer un milagro en nuestra iglesia, y que se llene la
barca de almas para Su honrra y gloria. “El que más ame a Cristo hará la mayor suma de bien.”(3).
Unámonos al Señor y participemos de la pesca de hombres que el Señor tiene reservada para estos
últimos días.
- DTG, 212 3. DTG. 215.
- ibid
Enero 26, 2008
Hoy es día de buena nueva
Por Pr. Jorge Mata.
El rey Ben Hadad de Siria había sitiado Samaria y sus intenciones de conquista eran indicadores de
hambre y destrucción. Algunos pocos israelitas intrépidos se deslizaban de noche por las puertas de la
ciudad para tratar de encontrar algunas plantas comestibles y asi calmar su hambre. Los precios de los
alimentos alcanzaron precios desorbitantes y se llegó al extremo de que dos mujeres se pusieron de
acuerdo para comerse a sus hijos. (2Reyes 6:26-29) Cuatro leprosos deciden que no tienen nada que
perder y probarían suerte aventurándose al ir al campamento de los sirios. Para su sorpresa descubren
que el campamento esta desolado pues el Señor los había hecho huir dejando todo el alimento y sus
riquezas atrás. Los leprosos entonces se saciaron de comida pero se dijeron: “No hacemos bien, hoy es
día de buena nueva, y nosotros callamos.”2 Reyes 6:9.
Salieron a prisa y dieron la noticia al rey y todo el pueblo comió. Esos hombres se dieron cuenta de
varias cosas:
- los bienes que habian recibido eran dones de la gracia de Dios.
- debían ir a comunicar el hallazgo.
- era imperante para ellos compartir la bendición que habían recibido.
- muchos se beneficiarían con los alimentos.
Esta historia no es ni más ni menos que la historia de muchos de nosotros, leprosos pecadores que un día
encontramos pan de vida que debe ser compartido. No esperemos más para salir a contar a otros el
maravilloso botín de bendiciones que hemos encontrado; gracia abundante, perdón de nuestros pecados
y vida eterna en Cristo Jesús. “La iglesia es el medio señalado por Dios para la salvación de los hombres.
Fue organizada para servir, y su misión es la de anunciar el evangelio al mundo.”HchA, 9.
Enero 19, 2008
Sirviendo a Dios
Por Pr. Jorge Mata.
Cuando se realizan los nombramientos en la iglesia, y se solicita la ayuda nuestra en algún
departamento, es nuestro privilegio servir con todo nuestro corazón en cualquiera sea el cargo. Cada
miembro involucrado contribuye al crecimiento saludable de la iglesia; sin embargo, considere lo
siguiente: ¿Será posible que algunos de nosotros estemos sirviendo por motivos equivocados?. ¿Que
aspectos pueden guiar a una persona a prestar un servicio tal? Pueden haber varias razones:
- Sentimineto de culpa: sentirnos culpables al no participar y entonces hacerlo aunque sea por
compromiso.
- Presión: esta motivación no produce gozo verdadero.
- Deseo de agradar a otras personas: el deseo de ser alabado por lo que hacemos es una motivación
sumamente peligrosa porque nos lleva a olvidar para quién y por qué trabajamos. Además conduce
al siguiente punto...
- Orgullo: todo logro que obtenga la iglesia debe ser motivo de alabanza y agradecimiento a Aquel
que obra en su pueblo, y nunca debe ser dirigida la atención hacia nosotros, pues somos solo
instrumentos en las manos de el Dios todo poderoso.
- Salvación por obras: muchas personas no se dan cuenta de que sirven pensando que eso les
proporcionará algún tipo de “puntaje a favor” en el proceso de salvación. La salvación no se
compra con dádivas humanas, solo a través de la sangre preciosa de Cristo obtenemos el perdón de
nuestros pecados y la vida eterna. (Hechos 4:12)
Disfrutemos de la oportunidad de servir a Dios ahora que podemos, no sea que lleguen días malos en los
que no podamos hacerlo y entonces nos lamentemos por el tiempo perdido que pudo ser usado
sabiamente. Que el Señor nos ayude a gozar de nuestra vida : sirviendo a Dios.
Enero 12, 2008
¿Quién es mi prójimo?
Por Pr. Marcos Mejía.
En Lucas 10:30-35 se nos narra la parábola del Buen Samaritano. El Señor Jesús en su encuentro con el
escriba le muestra la importancia de la misión que tenemos todos los llamados a seguirlo, porque como
cristianos y como iglesia tenemos una misión clara, y la misma es dar a conocer a Cristo de una forma
práctica como se nos muestra en el relato.
“Un hombre descendió de Jerusalem a Jericó”. Esto representa la situación de la raza humana, que
descendió de un estado óptimo, a la decadencia del pecado y a ser objeto de los ataques del enemigo de
las almas. El diablo, que es representado por los ladrones, tiene las intenciones de robar, herir y matar, y
todo esto ha hecho a lo largo de la historia de la humanidad, de manera que hoy mismo, incluso dentro
de nuestras iglesias, hay muchas personas que no tienen la paz de Dios y que están heridas emocional y
espiritualmente. El sacerdote y el levita muestran que nuestra dependencia debe centrarse unicamente en
Dios, pues los hombres fallan y nos decepcionan al no actuar de acuerdo a lo que Dios espera de ellos.
“Pero un samaritano...” alguien rechazado por la nación judía, es quien hace lo correcto, y obra
rectamente ante Dios. A veces, las obras de los incrédulos, desenmascaran nuestra falta de cristianismo,
aunque estemos en la iglesia nominalmente. Cristo es el buen samaritano, El nos ve, se acerca y
compadece del caído, nos lleva a un lugar seguro para limpiar nuestras heridas y dejarnos en buenas
manos. El aceite representa la labor consoladora del Espíritu Santo, y el vino, el gozo genuino que
proviene de Su presencia en nosotros. Cristo promete proveer para todas las necesidades que tengamos
mientras cumple la última de sus mayores promesas que es Su segunda venida al decir: “cuídalo y todo
lo que gastes de más te lo pagaré cuando vuelva.” Lucas 10:35. ¿Quién es tu prójimo?
Enero 5, 2008
Una nueva conquista
Por Pr. Jorge Mata.
Josué fue el hombre que el Señor escogió como líder del pueblo de Israel después de la muerte de
Moisés. Dios lo había preparado para este oficio. Podemos ver en su experiencia, que tiene muchos
paralelismos con la nuestra propia.
Primero, Dios lo elige( Jos. 1:2). De la misma forma, Dios nos ha elegido como sus representantes en la
tierra.(Juan 15:16).
En segundo lugar, Dios protegió a Josué.(Jos. 1:5) A nosotros también se nos ofrece la protección de lo
alto, Dios no desampara a ninguno de sus hijos.(Mateo 28:20)
El Señor también aconsejó a Josué.(Jos. 1:7) y a nosotros también se nos ha dado la Palabra de Dios para
que sea nuestra guía de conducta en la vida y en toda situación.
“Los que están dispuestos a caminar por la senda que Dios les ha señalado, tendrán un consejero cuya
sabiduría está por encima de cualquier sabiduría humana. Josué fue un sabio general porque Dios lo
guiaba. La primera espada que Josué usaba era la espada del Espíritu, la Palabra de Dios.” MS,66.
El secreto del éxito de Josué consistió en su total dependencia de Dios, y en seguir el consejo que el Señor
le dió. Ese consejo lo encontramos en el versículo 8: “El libro de la Ley nunca se aparte de tu boca. Antes
medita en él de día y de noche, para que guardes y cumplas todo lo que está escrito en él. Entonces
prosperarás, y todo te saldrá bien.” Así, Josué entró a la conquista y toma de posesión de la tierra
prometida y trinufó. Hoy, el Señor nos pone una “nueva tierra” por delante, un nuevo año que podemos
conquistar para que el Nombre de nuestro Dios sea glorificado y dado a conocer a las naciones que lo
ignoran. Grandes fueron los desafíos que el caudillo tuvo que enfrentar pero, siempre estuvo en una
posición que le permitió recibir la bendición y dirección de Dios. Coloquémonos nosotros también sobre
ese camino de justicia y triunfo en Cristo Jesús.






